Registros Akáshicos

Akasha, Registros Akáshicos

Conversaciones con el alma

Se oye con frecuencia hablar de Registros Akáshicos y pocas veces queda claro. 

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Siendo un tema complejo, podemos acercarnos con una sola idea: “escuchar, sentir, ver, interactuar con nuestra alma”.

El Alma, el Ser, en ese viaje en el espacio tiempo, “vive” unas experiencias que quedan grabadas en el Archivo Akáshico. Alguna de estas vivencias pueden estar entorpeciendo, o bloqueando nuestra propia evolución. Sabemos que no avanzamos, o que no vemos la salida, o que se nos repite la misma situación y no podemos entender, de forma racional, lo que ocurre.

Cuántas veces nos hemos encontrado en “estado de shock emocional” buscando una respuesta que no llega?. A todos nos ha ocurrido alguna vez. Las respuestas están en nosotros, en ese trozo de nuestra existencia, ajena al cuerpo físico, esa parte que nunca muere, que vive eternamente en distintos escenarios, para mayor conocimiento de sí misma, acumulando experiencias, sensaciones, vivencias en definitiva.

Nuestra alma es una parte “divina” que nos acompaña siempre y que nos cuesta llegar a ella. Vivimos proyectados al exterior, en un día a día que nos devora, alejándonos de los más íntimo de nuestro Ser.

Acceder a los Registros Akáshicos, no es “canalizar” ningún ente, ni ser “médium” de algún fallecido, ni tampoco “vidente”.

La gente que vive esa experiencia coincide en que la vivencia es extraordinaria, porque el acercamiento con nuestro Ser o nuestra Alma, nos lleva a sentir con claridad la verdad de nuestra existencia. Y es algo que está al alcance de todos.

La mayoría de alumnos en formación de Registros Akáshicos hicieron una consulta profesional previamente.

Mucha gente pregunta cómo puede reconocer la autenticidad de una lectura o consulta. De entrada la persona siente que navega en la verdad. El consultor recibe una información que no juzga o no recibe lo que tiene que hacer la persona de modo imperativo. Recibe señales que solo el que ha solicitado la consulta entiende y que el consultor no interpreta. Solo saldrá las vidas pasadas que en esta vida están condicionándola. Y lo más importante sentirá un regocijo que no olvidará nunca.

Se desaconseja “el canto de Sirenas”, quiere decir que si en una consulta el “cliente” se encuentra con un relato de extraordinarias vidas pasadas, o mensajes de seres “especiales” (ángeles, maestros ascendidos, santos… etc), u órdenes imperativas de lo que se tiene que hacer, o calificativos personales… sin entrar en enjuiciamiento, no es una consulta o lectura de Registros  Akáshicos.

Mucha gente trabaja de forma seria los temas de canalizaciones, o de vidas pasadas, pero los Registros Akáshicos trabajan con los más puro de nosotros: nuestra Alma.

La duración de una consulta no debe sobrepasar la hora. Pues el consultor debe mantener ese contacto “álmico” y no debe dejar que se interponga su parte racional.

El origen del conocimiento del Akasha es antiquísimo, remontándose a los Mayas, en la cultura India, en la Biblia, en Egipto. El concepto que el Alma viaja a través del tiempo, espacio y lugar, es reconocido en la mayoría de culturas y en todas ellas se contempla el Archivo Akáshico como el lugar en dónde queda registrado todas esas “vivencias”.

Como escuela de formación abierta al público y con un programa formativo, fue a principios del siglo XX cuando nació la primera escuela de manos de John Prochaska y Mary Parker. De ésta salieron varias escuelas, como la de ARCI en Estados Unidos, Linda Howe con Center for Akashic Estudies y Akasha, centro de estudios Akáshicos.

Jos Gayá y Lys Riera

Impulsores de la escuela de AKASHA, centro de estudios Akáshicos.

www.akasha.com.es